Stranger Things de los hermanos Duffer

La nostalgia se ha vuelto una carta muy utilizada a la hora del vender productos al público. Con tan solo buscar juguetes de Transformers y ver que se siguen produciendo con los diseños originales a precios bastante particulares nos hace notar como la nostalgia vende. Y lo hace bastante bien. No es queja, salvo que a veces el abuso de esta aproximación, nos trae productos no tan buenos como debería. Rabietas aparte, Netflix le ha atinado de lleno a la nostalgia ochentera con Stranger Things, dando una serie que bebe entre Spielberg, Carpenter, Stephen King y un etcétera particular que brilló en la mencionada década.

La historia se desarrolla en uno de esos pueblos perdidos en el seno de los Estados Unidos, a principio de la década de los ochentas. Un grupo de niños terminan de jugar una larguísima partida de Calabozos y Dragones –nada grita mas nostalgia que AD&D- y se devuelven a sus respectivas casas. Pero uno no llega a su objetivo y se pierde en los bosques que bordean el pueblo. La trama típica que nos vendieron hace más de treinta años.

La gracia de Stranger Things es lo bien cuidada que están los detalles para hacernos recordar la época sin saturarnos con la misma. La serie bebe de las influencia del Spielberg –su filmografía tanto como director y productor- el tono que Stephen King dio a muchas de sus historia o las criaturas que invadieron las historias John Carpenter terminan dando una serie que se mueve entre la aventura, el terror y el drama de una manera tan natural que al final uno termina olvidando sus influencia.

Vital se vuelven los actores que han sido reclutados para dar vida a estos personajes, con una Winona Ryder muy metida en el papel de la mama soltera sobrepasada por la tragedia de perder a su hijo. Un grupo de niños que están muy balanceados –los productores estaban muy consientes que si fallaban en esto, el show completo se desarmaría- recordándonos con igual fuerza por que funcionaban en película como The Goonies o E.T. the Extra-Terrestrial, dándoles protagonismos necesario pero no excesivo.

Conforme la serie avanza –son ocho capítulos muy bien filmados- la vibras a las añoradas épocas pasadas pasan casi a un segundo plano gracias al interesante misterio presentado por la desaparición de personajes en el pueblo, la presencia del gobierno que opera entre las sombras y los distintos personajes que se pasean en la conspirativa trama que nos presentan los hermanos Duffer.

Interesantísima propuesta muy bien balanceada entre la nostalgia, el misterio, lo siniestro y la aventura en una mezcla muy entretenida, sin resultar tan saturada en ningún aspecto. Me alegro el volver a ver a Winona Ryder actuar –ella es muy buena, no me vengan a decir lo contrario- y que está apoyada con un muy bien reclutado cast. Un buen show, no se lo pierdan.

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  • Zuc

    Buscaba una opinón para animarme a verla, gracias!

    • Oconowoc

      De nada. Realmente la serie tiene lo suyo.