Blade Runner 2049 de Dennis Villeneuve

Creo que Blade Runner no es una obra maestra. Tranquilos, sé que deben haber varios que aman la original por sobre cualquier cosa y cualquier cosa que yo diga, no va a cambiar su opinión . Y eso está bien. Sin embargo, yo también tengo una opinión y creo que Blade Runner sufre bastante por su acalorada gestación y la falta de unión entre la visión de los productores y el director. Hay una gran cantidad de buenas ideas y no todas son bien ejecutadas. Prueba de ello es la cantidad de cortes para la película, siendo ninguno lo suficientemente compacto en los temas que trata de abordar Ridley Scott y sus guionistas.

Lo que sí creo, es que con Blade Runner, Scott supo interpretar gráficamente el mundo que trataba de mostrar Phillip K. Dick con su obra, llena de temores a la industrialización excesiva que nos quitaría nuestra humanidad. El mundo de Blade Runner es un mundo de posibilidades, lleno de referencias a lugares que nunca vemos, pero que imaginamos. Era cosa de tiempo que ese mundo sea visitado de nuevo por alguien más, en este caso Denis Villeneuve, y que trate de darnos una nueva mirada a las posibilidades que este oscuro lugar nos pueda ofrecer.

Blade Runner 2049 nos nuestra nuevamente a uno de estos policías especiales que “retiran” a estos seres artificiales, creados para labores extremas, llamados replicantes. El trabajo consiste en identificarlos y sacarlos de circulación, nunca se les llama asesinarlos porque sería darles la condición de seres vivos en vez de “cosas” y el personaje de Ryan Gosling parece hacerlo bastante bien. El problema llega cuando en sus investigaciones este nuevo Blade Runner, denominación para esta policía especial, se encuentra con algo que podría cambiar el estatus entre las relaciones entre los humanos y replicantes. Un cambio de paradigma. Este es el punto de partida de Blade Runner 2049.

Villeneuve aborda el mundo de Blade Runner de forma bastante más amplia. Amplia lugares y nos lleva fuera de Los Angeles a la que Scott, por temas de presupuesto, nunca pudo explotar al 100%. Esta nueva versión del mundo de Blade Runner es más grande pero sigue las normas de la anterior, Sigue siendo una sombría y contaminada sociedad, donde parece que cada uno está tratando de sobrevivir a su manera. La humanidad al borde del abismo.

En donde Villeneuve si pone su mirada mas particular es en los temas a tratar. Bordea la ambigüedad que trata de darle Scott a la original, pero solo para hacer avanzar su trama, que nos dice claramente lo que nos define como humanos. Esto se complementa perfectamente con el ritmo de cine negro que ambas Blade Runner tienen en su ADN. Seguimos la investigación del personaje de Gosling por que el director nos llena de preguntas que se van llenando en la justa medida. Cada pista nos hace avanzar hacia una respuesta que quizás no sean tan profundas como las que pretenden presentar el film original, pero son parte de un misterio que nos hace participes como espectador en esta secuela.

Blade Runner 2049 funciona por la puesta en escena de Villeneuve –siendo su principal cómplice el director de fotografía Roger Deakins– como también por sus actores. ¿Quién se habría imaginado que Ana de Armas puede darnos un personaje tan entrañable como el de Joi? o como Dave Bautista –un ex miembro de la lucha libre- nos vende un replicante cansado de huir de manera perfecta; e incluso Harrison Ford –mi mayor temor en este apartado- está bastante bien cuando aparece.  Por muy avanzada que sea la técnica para mostrarnos este futuro imperfecto, el director necesita actores capaces que nos vendan el hecho de que sus personajes han vivido siempre en ese futuro y Villeneuve ha hecho que sus actores trabajen en conjunto a su puesta en escena para que todo funcione. Insisto, que un ex luchador nos venda ese sentimiento de cansancio y rabia a la vez es todo un logro.

Quizás el mayor “pero” que se le pueda encontrar a Blade Runner 2049 es que gira alrededor de la original. Parte de sus revelaciones van atadas a hechos que sucedieron en la anterior, pero a mí en lo personal no me han molestado. Ambas películas comparten el mismo nombre y es por algo, pero comprendo a los que quieran una película completamente desconectada. Aun así creo que es disfrutable, porque a pesar de que llama a la original, Blade Runner 2049 se decanta por sus propios pensamientos. Como dije, renuncia a esa ambigüedad de la original en post de desarrollar sus propios temas.

Una secuela que se desarrolla de forma pausada –puede que para varios este también sea un “pero“- y que a pesar de beber de la original se ocupa de desarrollar sus propios conceptos y darnos respuestas. Un interesante trabajo actoral y una impecable factura técnica –quizás la música no esté a la altura de Vangelis en la original, algo discutible- nos dan lo que es a mi parecer, un productor superior a la primera parte. Más que nada por su compacta ejecución. Si es o no una obra maestra, ya se verá conforme pasen los años.

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