April and the Extraordinary World de Franck Ekinci y Christian Desmares

La animación europea posee una muy interesante y diferente tipo de sensibilidad respecto a las de otras regiones. Es difícil de explicar, pero a pesar de tener todo para darnos personajes ya vistos en otras películas, Europa en general trata de dar vuelta la tuerca un poco más, sin abusar de la sensibilidad, el sentido del humor o la brutalidad en sus producciones.  Es un balance que a veces funciona muy bien, dando films tan únicos como la adaptación de Persepolis.

Ahora nos toca hablar un poco de April and the Extraordinary World, film producido en Francia, Canadá y Bélgica. La historia puede ser un poco complicada, pero aquí vamos: en 1830, en plena guerra franco prusiana, el emperador Napoleón III visita al científico Gustave Franklin. Napoleón quiere que Franklin desarrolle un suero que convierta a gorilas en súper soldados indestructibles para poder ganar la guerra.  Pero los resultados no complacen a Napoleón y este sufre un accidente, muriendo él y Franklin antes de poder lograr cualquier avance.

Este hecho cambia por completo el curso de la historia humana. Pronto, asume al poder Napoleón IV, el cual firma un tratado de paz entre Francia y Prusia. 60 años después, Francia es un gran imperio que ahora sufre una crisis muy diferente: la desaparición de los científicos de todo el mundo. Este hecho y la falta de la Primera Guerra Mundial han hecho que el mundo este estancado en la tecnología de vapor. Cada vez mas es necesario conseguir carbón para impulsar dichas maquinas, los niveles de contaminación son altísimos y ya no existen suficientes arboles para suplir la demanda de carbón. Esto ha hecho que Francia mire a Canadá para una invasión y poder quedarse con su reserva de arboles.

Al poseer tecnología tan rudimentaria, Francia decide reclutar a todos los científicos restantes para que trabajen en su maquina bélica. Aquí es donde nos encontramos con el inspector Gaspar Pizoni, agente encargado de apresar a cualquier científico que no sea voluntario en el programa del imperio Francés. Pizoni ha dado con los descendientes de Gustave Franklin: el hijo de Gustave, Prosper, el hijo de este, Paul, su esposa, Anette, y la hija de ambos: April.

La familia de científicos sigue tratando de finalizar en secreto la investigación de Gustave: la creación de un suero que nos haga indestructibles. Pero algo los observa desde la oscuridad, la misteriosa fuerza que ha privado al mundo de las mayores mentes científicas y que lo tienen al borde de colapso ecológico.

El film es una aventura muy en la línea de los comics de Hergé, siendo una historia donde la intriga y el peligro es constante, dando ese sentimiento de están ante una historia protagonizada por Tintin.  Hay muchas persecuciones, explosiones ocasionales y carismáticos personajes que realmente están bien desarrollados, a pesar de lo predecible de la historia. El ser una aventura a la antigua tiene ese precio, algo que estoy dispuesto a pagar en post de ver algo completamente distinto en el panorama actual.

El apartado visual es increíble. Quizás a muchos les recuerde al mencionado Hergé –sobre todo en el diseño de los personajes- pero es Jacques Tardi y su Adele donde más se ve de donde bebe April and the Extraordinary World. La estética steampunk  gana mucho con la influencia de Tardi, donde los personajes son muy expresivos y el detalle pasa a la maquinaria y a los fondos, dando un ambiente creíble y funcional en la historia.

April and the Extraordinary World es un film que tiene mucho de la vieja escuela de películas de aventuras, pero en esta época se siente mucho más fresco y nuevo de lo que puede llegar a sonar. La película desborda aventura y su diseño de arte está muy bien cuidado. Que no se les pase.

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